Cuando una persona se ve afectada por una enfermedad como es el cáncer no sólo le preocupa sus efectos inmediatos y directos, sino que en muchas ocasiones su aspecto físico y mental se ve gravemente afectado.

Por eso la ayuda psicológica es bienvenida, así como los tratamientos médico-estéticos. Y es que muchos fármacos o tipos de radioterapia que se utilizan para combatir esta enfermedad, afectan también a la salud bucodental.

Hablar, masticar, comer como se hacía habitualmente, ahora resulta un problema, una incomodidad, produce dolor… Pero un buen seguimiento y cuidado, unido a una atención profesional personalizada pueden ayudar a reducir muchos efectos secundarios de estos tratamientos que afectan a la salud y el bienestar de la boca.

No todos los tratamientos afectan a los dientes, la boca… pero antes de que ocurra lo mejor es preguntar y asesorarse con el equipo médico para evitar cualquier incidencia futura.

Los tratamientos que se realizan en muchas ocasiones pueden crear:

  • Sequedad bucal
  • Disminución de la saliva o saliva espesa
  • Infección
  • Aumento del riesgo de caries
  • Pérdida del gusto
  • Llagas en la boca
  • Rigidez en la mandíbula

Los pacientes que cuentan con una buena salud bucodental antes de los tratamientos disminuyen el riesgo de padecerlos o de que se agraven, no obstante siempre recomendamos informar tanto al equipo médico como al propio dentista de la situación personal de cada uno para así, personalizar cada tratamiento y ofrecer las soluciones que más se adapten a las necesidades de cada paciente.

Nuestro consejo, mantener siempre una salud bucodental acudiendo al dentista cada 6 meses y si un paciente de cáncer empieza un tratamiento acudir a la consulta para revisar y controlar los efectos de los tratamientos con la salud bucodental del paciente.