La caries de la primera infancia, también conocida como caries del biberón, es una enfermedad infecciosa, de evolución agresiva y rápida que afecta a la dentición temporal de niños de corta edad, antes de los 3-6 años, y que suele tener su inicio en las superficies lisas del diente, poco susceptibles a padecer caries en circunstancias normales. Suele producirse en los dientes superiores anteriores.

Se ha visto que en los años 90 repuntó la enfermedad al aumentar la lactancia materna sin instrucciones de higiene oral correctas. El pico más elevado ocurre entre los 13 y los 24 meses, siendo su primera manifestación la lesión de “mancha blanca”.

Estas lesiones siguen la forma del margen gingival de los incisivos superiores en forma de “media luna” o semicircular.

Entre los factores de riesgo que intervienen en la aparición de la caries de la primera infancia se encuentran:

– Deficiente higiene oral

– Biberón o lactancia materna a demanda y/o nocturna, prolongada en el tiempo sin una correcta higiene oral posterior. Es muy importante que vaya ligado a un hábito de higiene oral continúo y eficaz “se deben limpiar los dientes del niños después de cada toma de pecho”

– Alimentos cariogénicos

– Colonización oral bacteriana precoz, transmisión vertical procedente del entorno del niño, por ejemplo compartir cubiertos, limpiar su chupete “chupándolo” un adulto, etc.

La prevención es nuestro gran aliado, por lo que aconsejamos:

– No compartir saliva con el bebé al utilizar las mismas cucharas o limpiar los chupetes

– Cepillar los dientes utilizando una pasta de dientes fluorada (1000 ppm) con una cantidad no mayor a un grano de arroz desde la erupción del primer diente.

– No introducir azúcar o miel en el biberón o chupete

– Revisar sus dientes: Levantando el labio superior del bebé para buscar signos iniciales de caries

– Reducir al máximo la ingesta de “azúcares ocultos”: zumos industriales, bollería industrial, yogurt líquido, bebidas gaseosas, pan de molde suave… La OMS recomiendo no dar azúcares refinados antes de los dos años de edad

– Visitar al odontopediatra a partir del primer año de vida